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¿Tendrás la amabilidad de irte?
¿Tendrás la amabilidad de irte?
¿Por qué te empeñas en venir? No quiero que vengas, no te invite ya vete de una vez por todas. Me caes mal, eres fea y desarreglada y tienes malos modales, nunca pides permiso para venir solo llegas cuando quieras, sin importarte nada, sin importarte el daño que causas.
Por favor, ¿Tendrás la amabilidad de irte?
Pero de irte por mucho tiempo. No te quiero, me debilitas. A veces ni espacio dejas para que entre mi amiga, la Alegría. Por eso eres tan odiosa, pero ¿sabes qué? Dejaré que la alegría se quede para que tú te vayas, porque sé que cuando la alegría llega, tú te vas, por eso la invite hoy y como sé que no soportas a mi amiga, le dije que venga y se quede a morar en mi corazón, en mi vida y en mi hogar.
¡Te estoy hablando! ¿no oyes que te estoy hablando?
¿Tendrás la amabilidad de irte?
Y te vez ahí tan soberbia parada por la puerta para que no entre mi amiga, la Alegría; pero menos mal que tú, al tapar una puerta tengo otra que está siempre se abre así que mientras estés parada allí, la alegría ya entró por la otra puerta ¡Ja! que risa das ahora.
Bueno, al ver que ya por fin te decides ir, a pesar de todo lo que te dije y la descarga que hice contra tí sé que en el fondo no tienes toda la culpa de haber estado aquí al fin y al cabo uno atrae lo que es. Quizás sin querer te llame y no estuve del todo consciente que lo hice y por eso me visitas tú, tristeza, llegas cuando se te deja motivos para venir yo no sentí que te llamé, pero quizás lo hice sin querer aún así, no te voy a pedir disculpas por lo que te dije antes, porque tú eres cruel, muy cruel cuando te lo propones pero en cierta forma, me has fortalecido como guerrera que soy guerrera de la luz y soldada de Dios ahora estoy y estaré cada vez mas preparada para enfrentarte la próxima vez ya no te tendré tanto miedo como ahora,cada vez que llegues, verás a la alegría aquí conmigo.

Hoy me visitaste y admito que no me preparé del todo. Pero los días de nuestras vidas son para aprender y hoy, gracias a Dios aprendí que debo prepararme para tu llegada, así no quiera que vengas o siquiera te haya invitado, pero de la misma manera en que me preparo para recibirte también me prepararé siempre para la alegría, por eso estará conmigo mucho más seguido que tú.
Oh tristeza adiós pero hay que estar preparado para ti porque uno nunca sabe qué cosas nos pueda pasar durante el camino que nos podría entristecer, uno nunca sabe pero ¿por qué no estar preparada para la alegría también? ¿Dije que iba a dejar que la alegría se quede siempre?, pues eso intentaré de ahora en adelante. Así que cuando tu vengas, oh tristeza mala educada y antipática, la alegría estará aquí conmigo, para correrte, para que te vayas tan rápido como apareces.Ya te estás yendo, no tengo más nada qué decir, espero no verte más, pero aún así estaré más armada que nunca y acompañada de mi amiga la alegría.
Así que hasta pronto, esperando que sea un hasta nunca.
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